Ben-Hur
- Calificacion
- 9
- Director
- William Wyler
- Duracion
- 3h 32′
- Ano
- 1959
- Origen
- 🇺🇸
- Camara
- Panavision 65, fílmica
- Ciclo
- Inmenso Bastardo
- Publicado
“Los diez mandamientos” rompió el mercado. Los estudios de Paramount Pictures habían comenzado una carrera por hacer la película más grande de toda la historia. Más grandes que la vida misma, en algunas ocasiones. No es que hayan inventado el concepto de superproducción histórica, que existe casi desde que el cine se convirtió en industria, con películas como “Jezabel” del mismísimo William Wyler, lanzada en 1938. Pero “Los diez mandamientos” subió la vara a un nivel de producción y veracidad nunca visto en la historia de la representación narrativa. Todos los estudios efectivamente respondieron con sus propias propuestas, cada uno innovando con algún aspecto técnico o trayendo la estrella más conocida que podían.
La Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) no se iba a quedar atrás. Es por eso que, con intenciones de repetir el enorme éxito de la producción de Paramount, los productores se montaron en palabras de Bender de Futurama, “su propio parque temático con juegos de azar y mujerzuelas”. ¿La Paramount había apostado por el Vistavision para filmar en formato rectangular y tener mejores pantallas? MGM filmó con Panavision, la tecnología que permitió ser aún más ancha y espectacular. Además, mientras que la película de Paramount relataba una historia del antiguo testamento, en MGM apostaron por un relato un poco más moderno. Inspirados en la novela de 1880 llamada “Ben-Hur: A Tale of the Christ”, contrataron a un sinfín de guionistas para adaptar esta historia cristiana a la pantalla grande. A diferencia de “Los diez mandamientos”, esta historia cristiana no está directamente inspirada en las historias narradas en el nuevo testamento, sino que transcurre imaginariamente en paralelo a el nacimiento de Cristo y su posterior crucifixión.
Esta diferenciación entre las bases literarias plantea un punto separador bastante importante a favor de la nueva superproducción. Los personajes ya están más caracterizados dentro de arquetipos más cinematográficos y toda la acción sucede de una forma mucho más especializada que si hubiera que forzar la “renovación” del texto bíblico con la aún así excelente “Los diez mandamientos”. La historia de Ben-Hur es claramente emocionante, llena de momentos icónicos e imborrables dentro de la historia del cine estadounidense. Aun así, puede que o por su extensa duración o por su supuesta religiosidad, la película hoy en día no es tan vista como otros grandes éxitos del Hollywood dorado como Casablanca o Lo que el viento se llevó.
Pero ya vamos bastante adentrados y todavía no dijimos de qué trata esta película, así que vamos al barro y empecemos a desglosarla. Ben-hur cuenta la historia de Judas Ben-Hur, un judío en la era romana y contemporáneo a Jesucristo, quien es falsamente acusado de intentar asesinar a un gobernador romano y es condenado a ser un esclavo del imperio, junto a la encarcelación de toda su familia. Esto es simplemente el comienzo de una larga historia de superación, de fuerza, y sobre todo, de fe, donde veremos como a pesar del oscuro futuro que se le puede vislumbrar al personaje, el luchará una y otra vez por salir adelante.
La sensación positiva de la caracterización del personaje protagonista en Ben-Hur termina siendo un elemento fundamental del mensaje propio de la obra. Resulta difícil representar mejor lo que significa realmente la fe o la religión que como es mostrada en esta película. A pesar de estar situada dentro del ámbito cristiano, tiene un mensaje muchísimo más inclusivo y expansivo. Ben-Hur habla realmente de esa fuerza insuperable del ser humano para salir adelante, al mismo tiempo que debate esa sensación de impotencia cuando suceden cosas que están fuera de nuestro control. ¿Dónde está ese supuesto dios cuando a hombres justos le suceden tragedias? ¿Para qué ser una persona de bien en un mundo donde no parece haber recompensa alguna sobre este accionar?
Quizás todas estas preguntas existenciales estén desviando el real tema de conversación. Porque, realmente, el punto más relevante y que en su momento elevó el film a la categoría de clásico instantáneo, es su mastodóntica y majestuosa producción. Si “Los diez mandamientos” había ambientado un film como nunca antes y se consagró como la película más costosa de toda la historia, “Ben-Hur” le cantó retruco y le quitó el récord que recientemente había ganado el film de Paramount. En este caso, la gran mayoría del film fue filmada en el enorme complejo de estudios italiano Cinecittà. Estos, paradójicamente construidos por el fascista Mussolini y con objetivos bastante distintos a los de servir a USA, sirvieron porque lo que quería hacerse en esta superproducción requería de mucho, mucho, mucho espacio. Más de 300 sets, todos con inmensos tamaños y destacando la escena de la carrera de cuadrigas, donde construyeron una pista circular de casi 500 metros de largo, contrataron 7000 extras y filmaron a caballos corriendo como nadie los volvió a filmar en toda la historia.
Y de esas situaciones en el film hay un montón. Una batalla marítima, una reunión religiosa multitudinaria para escuchar a Jesús o simplemente la mera construcción de las ciudades de Jerusalén o Roma son algunas de las razones donde podemos ver este récord (que vale la pena destacar, le duró poco) de la película más cara jamás creada. Pero, a pesar de todo este regodeo presupuestario y de esta esplendorosa puesta en escena, la película nunca pierde su hilo psicológico y narrativo. Como toda gran obra maestra, todo lo que sucede en las 3 horas 40 de su metraje, aporta y está relacionado a la construcción y desarrollo de su tema principal, que sigue siendo muy profundo para el tamaño de producción que estamos viendo.
Y no solo su guion está cargado de una calidad cinematográfica sublime, sino que hay elementos de dirección sobre cómo filmar determinadas escenas que claramente muestran un enorme talento. Un ejemplo muy claro y sin spoilear mucho sobre la trama es la forma en la cual se muestra a Jesucristo en las pocas escenas que aparece. Un personaje relativamente secundario, que no es el centro de la trama en lo absoluto, pero que cada aparición que tiene está cargada de una divinidad y una solemnidad impresionante.
La construcción de lo divino está efectivamente apoyada en la gran mano de un director camaleónico, aparentemente invisible y definitivamente infravalorado dentro de la historia del cine, William Wyler. Sus películas puede que no sean tan fáciles de reconocer como otros estilos de dirección más “autorales”, pero dentro de su filmografía podemos encontrar una gran cantidad de auténticas obras maestras, todas inscritas dentro de géneros muy distintos y con estilos que se adaptan claramente a cada film. Su dirección se adapta la película y no al contrario, pero es innegable su talento a la hora de narrar visualmente, claramente demostrado en Ben-Hur, o en otra excelente película como el western “Horizontes de grandeza”. Dura menos de 3 horas por lo que quedó fuera de la sección, pero bueno, aprovecho el espacio para recomendarla como otra obra indispensable. Un permitido.
Otro gran talento escondido de Wyler se encuentra en su mucho más tangible habilidad de dirigir actores. A pesar de tener algunas historias dentro del ambiente donde dicen que era algo déspota (hay quienes dicen que filmaba 40 tomas por plano y hay quienes dicen que era un amor, andá a saber), lo que es sabido es que todos los actores en Ben-Hur están totalmente a la altura del film. Desde el inexpresivo Charlton Heston, la estrella indiscutida, quien es exprimido por Wyler para dar probablemente el mejor papel de su carrera, hasta secundarios como Jack Hawkins como el rival romano de Judas o Hugh Griffith, quien ganó un oscar a mejor actor de reparto por su papel del árabe Sheik Ilderim. Ah, si, por si te siguen interesando esos premios, Ben-Hur ganó 11 de esos. Al día de hoy, tiene el récord compartido de mayor cantidad de Oscars ganados con “Titanic” y “El Señor de los Anillos: el retorno del Rey”, todas que duran más de 3 horas. Ya va tomando sentido la sección, ¿no? Si dura 3 horas… mínimamente tiene que estar buena.
Es difícil encontrar historias tan grandes que logren mantener un real interés narrativo a pesar del enorme show. Una de las criticas más duras ante las superproducciones del siglo XXI es justamente eso, que son obras realmente vacías e insulsas. Ben-Hur es (o fue) la película más grande de toda la historia y, a su vez, fue una emocionante epopeya emocional y existencial sobre la religión, la fe y el sentimiento de impotencia que sucede en consecuencia. Además, si, tiene escenas extremadamente memorables, tiene decorados con el que muy pocas películas de toda la historia pueden atreverse a compararse y tiene una construcción de “lo épico” que realmente fue insuperable. Esto enseña una cosa muy clara, al menos desde la perspectiva industrial. No por ser inmenso, tiene que dejar de hacerse cine. Y estoy seguro que Scorsese está de acuerdo con eso.